El mundo del perfume I

perfume-cristalLa acción excitante que sobre el sistema nervioso ejercen los perfumes, aparte de la grata sensación que percibe el olfato, es la causa que en su uso haya cierta moderación y un especial cuidado, no sólo en conocer el producto empleado sino para evitar las falsificaciones. Pues, es muy frecuente la adulteración con el empleo de sustancias tóxicas que pueden producir ciertos inconvenientes en nuestra piel.
El perfumista debe tener un conocimiento perfecto de las materias olorosas, su composición y propiedades, pues, hay sustancias desagradables al olfato en primera instancia, las que pueden ser modificadas según la cantidad y el resto de los componentes.
Los perfumistas utilizan tres tipos de clases de productos para la fabricación de sus elixires. De origen vegetal, siendo la mayoría, de origen animal y preparaciones químicas.
De los vegetales se usa tanto la flor como el fruto, las hojas, los tallos y raíces, solas o juntas, siendo las flores las que en general prestan sus aromas al arte, que los extrae de las glándulas en que se hallan depositados, y que residen con más frecuencia en las flores y frutos, especialmente en las primeras, algunas veces en la raíz y los tallos, y rara vez en toda la planta.
Suele ocurrir también, que los perfumes obtenidos de los distintos órganos sean también completamente diferentes.
Los productos obtenidos de las plantas se clasifican, según su densidad o consistencia, en aceites esenciales o esencias, cuando son líquidos muy fluidos. Bálsamos, si su consistencia es mayor, hasta tener una consistencia pastosa y resinas si son sólidos.
Los aceites esenciales en su estado de pureza son hidrocarburos líquidos, que bajo la acción del aire y de la luz se oxigenan con facilidad y de aquí la división que de ellos se hace en aceites no oxigenados y oxigenados, que se distinguen químicamente por su densidad y demás factores. Entre ellos, el olor, pudiendo ser desagradable, siendo preciso para poder utilizarlo, diluirlos convenientemente. Son solubles con gran facilidad en el agua, con alcohol, glicerina, aceites, etc.
En caso de diluirlo con agua se pueden destilar por evaporación, dejando el agua perfumada. Si de dejan en contacto con el aire se van oxigenando y espesando para pasar al estado de bálsamo, y si esto continua, en presencia de la luz llega a transformarse en resinas. Es decir, que el bálsamo, el estado intermedio, no es más que una transformación imperfecta del aceite de resina.

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